El entrenamiento de la fuerza – Joseba Moreno [Preparador físico]

¿Qué es la fuerza aplicada al deporte?

Podemos responder a esta pregunta desde diferentes perspectivas:

Desde el punto de vista de la MECÁNICA es la capacidad de la musculatura para deformar un cuerpo o para modificar la aceleración del mismo.

Desde el punto de vista FISIOLÓGICO, la fuerza se entiende como la capacidad de producir tensión, que tiene el músculo al activarse.

Por otro lado, la TENSIÓN MUSCULAR definida desde el punto de vista de la mecánica, se centra en el efecto externo, generalmente observable o medible, producido por la acción muscular o por la acción de la gravedad, lo que ocurre una vez que se ha aplicado la fuerza.

El concepto fundamental, es la FUERZA APLICADA, que es el resultado de la interacción entre las fuerzas internas (carga generada por el músculo) y externas (carga a desplazar). En el deporte la fuerza que tenemos que considerar es la fuerza aplicada, porque el rendimiento deportivo depende de la fuerza que aplicamos. La fuerza aplicada es la manifestación externa de la tensión interna generada en el músculo.

RELACIÓN ENTRE FUERZA APLICADA Y RENDIMIENTO.

La fuerza aplicada viene determinada por el tiempo disponible para aplicar la fuerza, de tal manera que cuanto mayor sea el tiempo, más fuerza podremos aplicar. Sin embargo; dicho tiempo tiene un rango a partir del cual la fuerza irá disminuyendo.

A mayor fuerza aplicada, mayor velocidad ante la misma carga, menor tiempo aplicando fuerza, y por tanto; más rendimiento.

En lo que se refiere a la técnica específica (gesto de competición) y la técnica individual; a mayor técnica, más fuerza aplicada, menos tiempo aplicando fuerza, y de la misma manera; mayor rendimiento.

La solución por tanto, es ser capaz de aplicar más fuerza ante la misma carga absoluta. La fuerza aplicada en las condiciones específicas de tiempo y velocidad (gesto específico) será la fuerza útil (fuerza más importante de todos los valores de fuerza máxima que podemos medir). La fuerza útil es, en muchos casos, la fuerza máxima aplicada en el gesto específico de competición, o también la fuerza aplicada que permite la mejora del rendimiento.