LA POSTURA CORPORAL

Es importante conocer la relevancia y repercusión que tiene la postura corporal en nuestra salud. La posición de nuestro cuerpo va a determinar nuestra forma de movernos y la cantidad de esfuerzo al que sometemos a nuestras articulaciones y músculos diariamente.

El cuerpo humano consiste en la correcta alineación de sus diferentes componentes para un adecuado funcionamiento del mismo. Si hay un mal alineamiento presente en el cuerpo es importante que no afecte a sus estructuras ni durante el movimiento (ya sea realizando actividad física o simplemente caminando), ni en estático (estando sentados o de pie muchas horas); ya que podría dañarse.

Pero, ¿Qué es la postura?

“Postura no es una posición, sino un patrón dinámico de reflejos, hábitos y respuestas adaptativas a cualquier cosa que te haga ser más o menos recto y funcional”.

La postura también es más que la suma de todo lo anterior, es la forma en la que vives, la manifestación física de tu zona de confort.

Nos sostenemos y nos movemos habitualmente de maneras que sirven a las necesidades sociales y emocionales, diferenciando comportamientos en los que la postura puede ser sumisa o dominante, feliz o triste, valiente o miedosa, apática o tensada.

“Los retos de cambiar la postura van más allá de lo que pretendamos hacer musculoesqueléticamente hablando”. Greg Lehmann.  

Una postura adecuada depende del correcto funcionamiento de las estructuras músculo-esqueléticas y osteoarticulares que conlleva una alineación ideal facilitando un movimiento óptimo.

Como menciona Greg Lehmann, diferentes estudios demuestran que hay muchos aspectos que influyen en la actitud corporal tales como el entorno, el estado anímico, gestos repetitivos, etc. Todo esto tiene consecuencias no solamente estructurales, sino que afecta a aspectos como pueden ser la comunicación no verbal, ya que la mitad de nuestro mensaje cuando nos comunicamos con los demás es expresado a través del lenguaje corporal; así como a la capacidad pulmonar, función cognitiva, nivel de hormonas sexuales, hormonas relacionadas con el estrés, circulación, autoconfianza, predisposición a lesionarse, etc. Éstas son sólo algunas de las consecuencias que puede tener una mala postura en nuestro cuerpo.

El diseño del cuerpo humano se presta a sus funciones principales: locomoción: caminar, correr, saltar,… desplazarnos en definitiva; y manipulación: lanzar objetos con las manos para tareas como la caza cuando no contábamos con supermercados, manipular los alimentos, las herramientas, etc.

Al mismo tiempo, la inteligencia del propio cuerpo provoca que se adapte exactamente tanto a lo que haces como a lo que no, por lo que si estás mucho tiempo sentado te hará el mejor en estar sentado. Por eso, cuando tenemos una articulación inmovilizada por una lesión durante un cierto periodo de tiempo, nos cuesta recuperar la movilidad, porque el cuerpo piensa que la nueva función de esa zona lesionada es no moverse.  

Una vez dicho esto, es comprensible que después de estar mucho tiempo sentados nos cueste movernos, ya que la silla es una “escayola” a la que tu cuerpo se ha acostumbrado. Teniendo en cuenta que hay personas que trabajan ocho horas en una oficina y después van a casa a seguir sentados o van al gimnasio a “machacarse” en máquinas, sentados y con movimientos guiados, sería interesante atajar el problema desde la raíz y preguntarse: ¿Qué hago a diario para tener esta mala postura? ¿Puedo trabajar en diferentes posturas para que mi cuerpo no se acostumbre sólo a una? ¿Puedo enseñarle a mi cuerpo movimientos nuevos para que encuentre su posición ideal o favorita y que no me duela nada?

Para la corrección postural se usan una serie de técnicas que ayudan a “colocar” los músculos y articulaciones en equilibrio. Existen diferentes métodos para ello, desde la toma de conciencia y autocorrección consciente, el ejercicio físico o el trabajo de fisioterapia. Todas ellas van encaminadas a la recuperación de la postura y son esenciales para una higiene postural óptima.