LA FASCITIS PLANTAR

La fascia plantar es una estructura fibrosa localizada en la cara plantar del pie, que va desde el calcáneo (situado en el talón) hasta los metatarsianos (huesos que se sitúan en la parte anterior del pie). Dicha estructura tiene un papel muy importante durante la marcha; y es que, entre otras cosas, va a ser la encargada de dar estabilidad al pie sosteniendo el arco plantar. Cuando la fascia se sobrecarga y se inflama se produce lo que llamamos fascitis plantar. Como consecuencia de ello aparece dolor agudo que suele localizarse en la zona interna del talón o en el recorrido de la fascia llegando a ser bastante molesto e invalidante. El dolor suele ser más intenso cuando se dan los primeros pasos de la mañana y suele ceder con la actividad pudiendo reaparecer al final del día. Este problema, que se estima afecta alrededor del 10% de la población, puede afectar a cualquier tipo de pie, independientemente de cuál sea la forma de caminar del individuo, aunque se cree que hay mayor predisposición en los pies pronados. En muchas ocasiones la lesión se cronifica produciéndose entonces la degeneración de la fascia plantar.

En cuanto al tratamiento conservador de la fascitis tienen mucha importancia los soportes plantares (plantillas). Con ellos, y tras realizar una adecuada exploración del pie y la marcha del paciente, conseguimos dar estabilidad al pie eliminando o disminuyendo el exceso de tensiones que pueda estar sufriendo la fascia plantar. Así pues, eliminamos el agente lesional favoreciendo la recuperación y remisión del problema e incluso podemos llegar a prevenir la aparición de la fascitis antes de que ésta llegue a producirse.