EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO Y SU FUNCIÓN EN EL ORGANISMO

En el laberinto silencioso del cuerpo humano, dos fuerzas ocultas danzan en una danza eterna: el sistema nervioso autónomo, un complejo sistema que dirige sin pausa nuestras funciones internas. Dividido en los sistemas simpático y parasimpático, este fascinante entramado controla nuestras respuestas al peligro y la calma, tejido en un delicado equilibrio. Adentrémonos en su enigmático universo para descubrir cómo el estrés y la armonía juegan un papel crucial en nuestro bienestar, y qué medidas podemos tomar para preservar la sinfonía oculta de nuestro cuerpo y mente.

Existen en el organismo 2 tipos de sistema nervioso, uno es el sistema nervioso central compuesto por el cerebro y la médula espinal; El otro, es el sistema nervioso periférico, el cual podemos dividir en dos. Uno de ellos es el somático que inerva y controla el sistema musculoesquelético y tiene divisiones tanto motoras como sensoriales y el otro es el autónomo (SNA) simpático y parasimpático, el cual, controla la función involuntaria de la musculatura lisa de los órganos internos (corazón, vasos sanguíneos, pulmones, estómago e intestinos) y las glándulas (como las salivares y las sudoríparas).

En este artículo vamos a hablar de forma superficial sobre este sistema nervioso autónomo. El sistema nervioso simpático se encarga de activarse en situaciones en las que nos encontramos en peligro con el fin de aportar al cuerpo herramientas para poder huir o luchar, es por ello por lo que te sonará que en situaciones de este tipo se produzca un aumento del latido cardíaco, sudoración o sequedad bucal (entre otras), pues bien, es el simpático el que produce estas reacciones involuntarias en nuestro cuerpo relacionadas con el estrés emocional.

Por otro lado, el sistema nervioso parasimpático lo complementa, puesto que es el que se encuentra presente en situaciones de calma y tranquilidad, devolviendo al cuerpo un estado de normalidad en su funcionamiento interno. Todo esto que cuento, es lo que normalmente ocurre en un organismo sano donde el SNA está en equilibrio y reacciona de forma óptima.

Existen situaciones en las que el cuerpo, por diversos motivos como por el ejemplo el estrés prolongado en el tiempo se torna simpaticotónico, es decir, tiene una predominancia del SN simpático en funcionamiento, mientras que podríamos decir que el parasimpático está “inhibido”. Es aquí cuando nos encontramos con disfunciones vertebrales, disfunciones psicológicas, hiperactividad hormonal (tiroides, suprarrenales, hipófisis), nerviosismo, ansiedad, insomnio, trastornos fónicos, cara colorada, piel caliente y seca, sequedad bucal y de fosas nasales, estreñimiento, palpitaciones, sofocos…etc. Si esto se prolonga en el tiempo, podemos encontrarnos ante un serio problema de salud que puede degenerar en problemas orgánicos reales, es por ello por lo que debemos tomar medidas de gestión del estrés por medio de la realización de ejercicio físico moderado, dieta equilibrada, meditación y yoga, trabajo con un psicoterapeuta que te ayude a gestionar emociones y vivencia y fisioterapia para calmar de forma pasiva el dolor físico entre otros.

Todos nuestros artículos tratan aspectos médico-sanitarios desde una perspectiva genérica. No olvides que el cuerpo humano es muy complejo y que cada paciente puede tener necesidades particulares e independientes que requieran de un tratamiento distinto. En caso de duda no olvides consultar con tu médico o fisioterapeuta.

¿Te ha gustado este artículo? También puedes leer nuestro artículo de la semana pasada: la artrosis, una patología degenerativa, habitual en la senectud y ampliamente conocida para la que, hoy en día, sigue sin existir cura.

Fotografía: Billion Images.