EL SÍNDROME DEL CORREDOR

Este síndrome, también conocido como “síndrome de la cintilla iliotibial” o simplemente “rodilla del corredor”, consiste en la aparición de dolor en la cara externa de la rodilla, provocado por una fricción repetitiva del tendón de la cintilla iliotibial contra la cara lateral del hueso de la rodilla (cóndilo externo del fémur), que provoca la inflamación de la zona.

Además, unidos al dolor y la inflamación, pueden aparecer puntos gatillo miofasciales en todo el recorrido de la cintilla y contracturas musculares en la musculatura asociada, con lo que el dolor a veces puede extenderse a otros lugares cercanos.

Aunque es una lesión muy típica en corredores de fondo –de ahí su nombre–, a veces también aparece en otras actividades deportivas, como el ciclismo; o incluso en algunas actividades laborales que requieren de movimientos repetitivos de la rodilla.

Si bien el tratamiento antiinflamatorio y la fisioterapia serán fundamentales para la recuperación de este síndrome, en algunos casos será necesario realizar un estudio biomecánico por parte de un podólogo, dado que un mal apoyo podal o una dismetría de los miembros inferiores, pueden predisponer a padecer dicho síndrome.

Por otro lado, la prevención será siempre fundamental, para lo cual se recomienda un fortalecimiento de los músculos implicados en la separación de la cadera: tensor de la fascia-lata y glúteo medio, el uso de un adecuado calzado durante la carrera y el de órtesis plantares en caso de ser necesario.

Finalmente y en cualquier caso, si sientes dolor en la cara externa de la rodilla, en especial si eres corredor, recuerda que la aplicación de frío local en los primeros días, es importante para reducir la inflamación y así evitar un posterior empeoramiento; y si el dolor no remite, acude a tu médico o fisioterapeuta, pues no siempre un dolor en la cara externa de la rodilla, será indicativo de un síndrome del corredor.