EL SIGNO DE MUSSET

Este mes quiero contaros una historia, que si bien no es específica del mundo de la fisioterapia, constituye una curiosidad histórica de la medicina.

El Signo de Musset es un signo clínico, habitualmente asociado a la insuficiencia aórtica, que se caracteriza por subidas y bajadas rítmicas de la cabeza en consonancia con el latido cardíaco, especialmente evidentes cuando el paciente permanece quieto, dando la sensación de que éste está saludando con la cabeza.

Recibe su nombre del poeta y dramaturgo francés de principios del siglo XIX, Alfred de Musset, quien padecía aortitis sifilítica, una enfermedad de transmisión sexual que por aquella época    –nos situamos en el romanticismo–, estaba de moda y era considerada signo de intensa actividad “amorosa”, tratándose a los que la padecían como a dandis o conquistadores. Tal era la tendencia, que muchos hombres imitaban el movimiento con el fin de mejorar su imagen en sociedad.

Sin embargo, la realidad era otra. La aortitis sifilítica es una inflamación de la arteria aorta, causada por la sífilis, que en última instancia provoca una insuficiencia aórtica. Ésta, como su nombre indica, hace que la arteria aorta sea insuficiente a la hora de propulsar la sangre desde el corazón hacia la cabeza, lo que acaba provocando el “baile arterial” característico del Signo de Musset.

Evidentemente, este hecho era desconocido en la época y no es hasta años después, cuando el médico parisino Armand Delpeuch, al leer la biografía de Musset, escrita por su hermano Paul; detecta algo en un fragmento del libro que atrae su atención.

En él, Paul describe una escena matutina en la que Musset desayuna con él y con su madre. A lo largo del desayuno, ambos  detectan en Musset un movimiento rítmico de su cabeza, poniéndolo de manifiesto. A lo que Musset responde colocando varios de sus dedos en su cuello y diciendo: “Ves, esta terrible enfermedad se cura mediante un método que no sólo es simple sino también barato”; haciendo que el “baile” rítmico de su cabeza se detuviese.

Delpeuch se dio cuenta de que cuando Musset presionaba las arterias de su cuello, al limitar el paso de la sangre y no transmitirse el pulso, la cabeza dejaba de moverse; lo que lo llevó a asociar dicho movimiento a la insuficiencia aórtica y a apellidar al signo como el poeta protagonista del libro, tal y como ha llegado a nuestros días.

Por su parte, Musset como buen romántico murió joven y sin saber que el síntoma que padecía llevaría su nombre. Irónicamente y pese a escribir multitud de obras, hoy es recordado por la enfermedad que padeció.