LA DIASTASIS DE LOS RECTOS ABDOMINALES

En esta ocasión, nos adentraremos en un tema que afecta a muchas personas, especialmente a mujeres después del embarazo: la diástasis del recto abdominal. Esta afección, a menudo pasada por alto, puede tener un impacto significativo en nuestra salud y bienestar general. Acompañadnos mientras exploramos qué es la diástasis del recto abdominal, sus posibles causas y, lo más importante, cómo abordarla con enfoques seguros y efectivos para recuperar la fuerza abdominal y retomar una vida activa y saludable.

Para poder hablar de qué es la diástasis de los rectos abdominales, debemos primero entrar en contexto y explicar un poco la anatomía abdominal. Lo que comúnmente llamamos faja abdominal, está compuesta por 4 principales músculos que son los rectos abdominales, oblicuos externos e internos y transverso del abdomen. La línea alba es la continuidad de tejido que se encuentra localizada desde la punta del esternón hasta el pubis y es donde confluye la unión de todos los músculos del abdomen.

“El funcionamiento de la faja abdominal viene determinado por un trabajo sinérgico entre todos los músculos abdominales […], el diafragma […] y el suelo pélvico…”.

El funcionamiento de la faja abdominal viene determinado por un trabajo sinérgico entre todos los músculos abdominales anteriormente citados, el diafragma (parte superior de la cavidad abdominal) y el suelo pélvico (parte inferior de la cavidad).

Denominamos diástasis recti a la disfunción de la pared anterior del abdomen, donde existe un aumento de la separación de los músculos rectos anteriores del abdomen. En muchas ocasiones, La DRA se puede confundir con una hernia de la pared abdominal al estar asociada con una protuberancia abdominal.

“…el 100% de las embarazadas a partir de la semana 35 de gestación, ya tiene diástasis…”

Los factores de riesgo para la aparición de una diástasis son la edad, la multiparidad, cesáreas, el aumento de peso, actividad física, la calidad personal del tejido conjuntivo, etc. A título informativo, el 100% de las embarazadas a partir de la semana 35 de gestación, ya tiene diástasis (tenemos que dejar a la barriguita crecer) y es absolutamente normal y fisiológico; y aproximadamente un 40% a partir de los 6 meses. Es decir, la diástasis recti va a estar presente en el postparto inmediato (el cuerpo ha sufrido un verdadero esguince o sobreestiramiento en el tejido abdominal) y es una situación a valorar y controlar en los meses posteriores, aunque se va a ver reducida de forma significativa pasadas las 8 semanas de post parto.

“Lo ideal en estos casos es acudir a tu fisioterapeuta de confianza para determinar si, a pesar de tener diástasis de rectos, tienes o no la capacidad de poder cerrar la línea alba…”

Pero ¿cómo podemos diagnosticarla? Si al colocar los dedos de tu propia mano sobre el ombligo (supraumbilical) o bajo el ombligo (infraumbilical), en la línea que va desde el esternón hasta el pubis, y realizar una flexión anterior del tronco (como si estuvieras haciendo un abdominal tradicional), sientes que tus dedos se hunden, podríamos estar hablando de una diástasis entre rectos. Dependiendo de cuántos dedos de forma transversal quepan en el hueco, estaríamos ante más o menos centímetros de separación. Sin embargo, la mejor manera de valorarlo es por medio de una ecografía abdominal con el fisioterapeuta o médico. Para dar datos más precisos, una diástasis por encima del ombligo de a partir 2,5cm y de 1,6 a 2cm por debajo del ombligo se determina patológica.

Lo ideal en estos casos es acudir a tu fisioterapeuta de confianza para determinar si, a pesar de tener diástasis de rectos, tienes o no la capacidad de poder cerrar la línea alba con determinados ejercicios personalizados para ti, o bien el causante añadido a la disfunción son tensiones musculares de todo el perímetro que se pueden trabajar con terapia manual y diatermia,  o bien hay un problema alimenticio que hay que abordar con nutrición específica o incluso; un mal hábito postural que está acentuando la abertura.

De cualquiera de las maneras, antes de plantearnos una cirugía abdominal, lo primero es empezar por la terapia física, la cual tiene mucho que aportar.

Todos nuestros artículos tratan aspectos médico-sanitarios desde una perspectiva genérica. No olvides que el cuerpo humano es muy complejo y que cada paciente puede tener necesidades particulares e independientes que requieran de un tratamiento distinto. En caso de duda no olvides consultar con tu médico o fisioterapeuta.

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Fotografía: jordimorastock