TIPOS DE FRACTURAS: UNA MIRADA DETALLADA A LAS LESIONES ÓSEAS

Las fracturas, como mencionamos en el primer artículo de esta serie, son eventos médicos comunes que pueden afectar a personas de todas las edades y estilos de vida. Sin embargo, lo que hace que las fracturas sean fascinantes desde una perspectiva médica es su diversidad. Los huesos pueden romperse de múltiples maneras, y en este segundo artículo, nos sumergiremos en los distintos tipos de fracturas, explorando sus características y cómo se diferencian entre sí. Al comprender las particularidades de cada tipo de fractura, estaremos mejor preparados para enfrentar y tratar estas lesiones de manera efectiva.

 

Fracturas Abiertas vs. Fracturas Cerradas

Fracturas Abiertas (Compuestas): Las fracturas abiertas se caracterizan por una ruptura en la piel que expone el hueso fracturado al entorno externo. Esto conlleva un mayor riesgo de infección en la zona afectada. Las fracturas abiertas se clasifican en grados según la gravedad de la herida y el daño tisular circundante. El tratamiento de las fracturas abiertas suele requerir una atención inmediata, incluyendo la limpieza cuidadosa de la herida y la administración de antibióticos para prevenir infecciones. Posteriormente, se procede a la alineación y estabilización de los fragmentos óseos, a menudo mediante cirugía, lo que puede requerir el uso de diverso material de osteosíntesis, como placas o tornillos. La rehabilitación con fisioterapia y el seguimiento médico son esenciales en la recuperación de las fracturas abiertas.

Fracturas Cerradas: En las fracturas cerradas, la piel permanece intacta y no se rompe. Esto disminuye el riesgo de infección y facilita la estabilización inicial de la fractura con un yeso o una férula. El tratamiento de las fracturas cerradas depende de la gravedad de la lesión y de la capacidad de los fragmentos óseos para mantener su alineación natural. Algunas fracturas cerradas también pueden requerir cirugía si se detecta una deformidad significativa o si la alineación es difícil de mantener. De la misma manera, se requerirá de fisioterapia tras el debido periodo de inmovilización.

Fracturas Completas vs. Incompletas

Fracturas Completas: En las fracturas completas, el hueso se quiebra por completo en dos o más fragmentos. Este tipo de fractura es más evidente en las radiografías y puede requerir un tratamiento específico para alinear y estabilizar los fragmentos, asegurando una correcta recuperación.

Fracturas Incompletas: Las fracturas incompletas, a veces llamadas fisuras, no involucran la rotura completa del hueso. En lugar de eso, solo hay una fisura o línea de fractura en el hueso. Estas fracturas son más comunes en niños, cuyos huesos son más flexibles y menos propensos a romperse completamente. El tratamiento de las fracturas incompletas suele implicar la inmovilización para permitir la curación natural del hueso.

Fracturas Desplazadas vs. No Desplazadas: Cuándo la Alineación Importa

Las fracturas, además de clasificarse por su relación con la piel y su completitud, también se distinguen por la posición de los fragmentos óseos entre sí, lo que tiene un impacto significativo en su manejo y tratamiento.

Fracturas Desplazadas: En las fracturas desplazadas, los fragmentos óseos se mueven de su posición original y se desalinean. Esto puede deberse a la fuerza traumática que causó la fractura o a la falta de sujeción adecuada de los fragmentos. Las fracturas desplazadas a menudo requieren una intervención más activa para realinear los fragmentos y restaurar la alineación anatómica. Este proceso se realiza mediante cirugía ortopédica, donde se utilizan dispositivos como placas, tornillos o clavos para mantener los fragmentos en su lugar mientras se produce la consolidación ósea. Restaurar la alineación adecuada es esencial para prevenir complicaciones a largo plazo, como la pérdida de función o deformidades.

Fracturas No Desplazadas: En contraste, las fracturas no desplazadas se caracterizan por mantener una alineación relativamente intacta de los fragmentos óseos. Aunque puede haber una ruptura en el hueso, los fragmentos siguen estando en una posición cercana a su alineación natural. Esto simplifica el proceso de tratamiento, ya que a menudo se pueden utilizar métodos menos invasivos, como la inmovilización con un yeso o una férula, para permitir que el hueso sane. La supervisión y el seguimiento médico son esenciales para garantizar que la fractura se cure de manera adecuada y se recupere la funcionalidad ósea.

En última instancia, la distinción entre fracturas desplazadas y no desplazadas resalta la importancia de la evaluación precisa y precoz, y el enfoque de tratamiento individualizado. La toma de decisiones en la atención a pacientes con fracturas se basa en la gravedad de la lesión, la alineación de los fragmentos y el objetivo de restaurar la función ósea en su máxima medida. La identificación adecuada y la elección del enfoque de tratamiento correcto son fundamentales para el proceso de recuperación y el bienestar a largo plazo del paciente.

Fracturas por Estrés: Cuando la Persistencia se Convierte en Fractura

Las fracturas por estrés representan una categoría única de lesiones óseas que se desarrollan como resultado de la sobrecarga repetitiva y prolongada en un hueso. A menudo, estas fracturas son el resultado de la tensión continuada ejercida sobre un hueso, lo que lleva a pequeñas fisuras o fracturas microscópicas que pueden pasar desapercibidas en sus etapas iniciales. Aunque son más comunes en atletas y personas que participan en actividades físicas de alto impacto, como correr, saltar o practicar deportes que involucran movimientos repetitivos, las fracturas por estrés pueden afectar a cualquier persona que someta sus huesos a tensiones excesivas y persistentes.

La característica distintiva de las fracturas por estrés es su origen en la acumulación gradual de tensiones, en lugar de un evento traumático agudo. Esto hace que sean difíciles de detectar en sus primeras etapas, ya que los síntomas pueden ser leves y malinterpretados como molestias musculares comunes. Sin embargo, si no se detectan y tratan a tiempo, estas lesiones pueden progresar y convertirse en fracturas completas, lo que potencialmente requiere un tratamiento más intensivo y prolongado.

La identificación temprana de las fracturas por estrés es esencial para prevenir complicaciones a largo plazo. Los síntomas iniciales pueden incluir dolor localizado que aumenta con la actividad y disminuye con el reposo, sensibilidad al tacto en el área afectada y, en algunos casos, inflamación localizada. La realización de pruebas de diagnóstico, como radiografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, es crucial para confirmar la presencia de una fractura por estrés y determinar su gravedad.

El tratamiento de las fracturas por estrés generalmente implica el reposo y la reducción de la actividad que causó la lesión, lo que permite que el hueso se repare a sí mismo. Los casos graves pueden requerir el uso de muletas o férulas para aliviar la carga sobre el hueso afectado. La fisioterapia puede desempeñar un papel fundamental en la rehabilitación, ayudando a fortalecer los músculos circundantes y a prevenir futuras lesiones. La paciencia y la atención cuidadosa son esenciales en el proceso de recuperación, ya que el retorno a la actividad prematuro puede agravar la lesión.

 

En resumen, la diversidad de fracturas puede ser abrumadora, pero independientemente del tipo o la gravedad de la lesión, la fisioterapia desempeña un papel esencial en el viaje hacia la recuperación. Los fisioterapeutas trabajamos para restaurar la movilidad, la fuerza y la función ósea de los pacientes, lo que contribuye en gran medida a la mejora de su calidad de vida. No importa si se trata de una fractura desplazada, una fractura por estrés o cualquier otro tipo de fractura, la atención fisioterapéutica personalizada puede marcar la diferencia entre una recuperación exitosa y posibles complicaciones a largo plazo. A través de un enfoque integral y cuidadosamente adaptado, la fisioterapia se convierte en un aliado inestimable en la restauración de la salud ósea y el bienestar general de los pacientes.

 

Todos nuestros artículos tratan aspectos médico-sanitarios desde una perspectiva genérica. No olvides que el cuerpo humano es muy complejo y que cada paciente puede tener necesidades particulares e independientes que requieran de un tratamiento distinto. En caso de duda no olvides consultar con tu médico o fisioterapeuta.

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Fotografía: stockdevil de Getty Images